AutorJorge

Final del teletrabajo

Desmontando la locura de mesa de trabajo que he tenido durante más de dos meses teletrabajando y cuidando de mi hija.
La conciliación es una mentira. A nadie le importan las familias y menos los niños. Ni a gobierno ni a empresas #conciliacionEsMentira 

El teletrabajo tiene muchos riesgos laborables y más aún compartido con niños. ‬Hubo días buenos y días malos. Muchas horas de más, siempre conectado y la sensación de no desconectar mentalmente, más autoexigencia, necesidad de aumentar la productividad, sentirse aislado, solo, no pertenecer al grupo, no enterarte de lo que pasa en la empresa, sentir que debes dar mucho más por el hecho de estar trabajando en casa.
Además el desembolso por adecuar el puesto, silla de oficina, reposapiés. Luz, internet… aunque para mi esto último es lo menos importante.

Ojalá la posibilidad de teletrabajo no desaparezca en las pymes pero siempre que sea en las mejores condiciones sin el contexto de crisis que estamos viviendo.

Las empresas deben trabajar bien para que no se produzcan las situaciones de riesgos que he comentado y sobre todo ojalá desde el gobierno se ponga especial atención a las familias y a la conciliación.
Que alguien tenga que renunciar a su trabajo temporalmente por cuidado de hijos y que ni tenga una ayuda o prestación, ni cotice, es muy injusto.

Ojalá todo vaya volviendo a la normalidad. Vuelva el colegio, nos recuperemos poco a poco de esta pesadilla y sobre todo el buen teletrabajo sea una posibilidad muy a tener en cuenta.

Que bueno recuperar algo de libertad

Primero fueron los paseos con los niños lo cual ya alivió bastante nuestros agobiados cerebros y atrofiados cuerpos. Por supuesto también los de los niños, aunque en nuestro caso creo que tenía yo más ganas de salir que ella. Solo son paseos de una hora pero volver a estar en la calle y en el campo fue maravilloso. Volví a disfrutar de cada detalle. 

Patos en el parque fluvial

Por suerte o por desgracia los días pasan rápido y a los pocos días se abría la veda de los paseos, caminatas, deporte… regulado por un horario para cada rango de edad. 

El primer día ha sido un poco una fiesta pues todo el mundo se lanzó a la calle. Todo el mundo quiere salir a bajar los kilos que han cogido durante el confinamiento, yo el primero. 

Ver una de las principales autovías y entradas a la ciudad prácticamente desierta, impacta y mucho.

Autovía A3

Sin embargo por los caminos entre la huerta estaban bastante animados. 

Bienvenidos a la nueva realidad, pero sea como sea, hay que disfrutarla. 

Teletrabajo en tiempos de COVID

Ya perdí la cuenta de los días que llevamos trabajando desde casa, tirando de memoría, creo recordar que desde el 23 de marzo, total unas 6 semanas más o menos con algunos festivos de por medio.

Hubo días buenos y días menos buenos pero la tónica general es tirar de televisión para poder trabajar y que esté entretenida sin necesitar demasiada atención, pero lo malo esto es que cuanto mas tele mas quiere, al final acaba siendo la única forma de entretenimiento, dejando de lado actividades mas educativas o juegos, juguetes e imaginación.

Al principio mientras quedaban fichas del cole era fácil hacer pactos, dibujos por hacer fichas pero llega un momento que se aburren también de las fichas o que simplemente ya no nos quedan y las actividades que proponen en el cole necesitan llevarlas a cabo con un adulto, así que pasan a intentar realizarse en horario de tarde que es cuando acabamos de trabajar y también cuando ella está mas agobiada de estar en casa, nosotros cansados mentalmente, etc…

Mi conciencia empieza a trabajar y a martirizarme. Por una parte sin darme cuenta me auto exijo más trabajo, mas tiempo y más disponibilidad que si estuviera en la oficina y esto hace que me agobie cuando tengo que atender a mi hija descontando el tiempo de las pausas y recuperandolo luego.

Luego también me siento mal por no atenderla como es debido y dejándola pasar tantas horas frente a la tv. No sé es consciente de lo importante que es tener una rutina e ir al colegio hasta que no hay colegio. Me da miedo el mundo que rodea a los niños con nuestros dispositivos móviles, tabletas, televisión a la carta. Consiguen el estimulo positivo tan fácil, sin esfuerzo, que luego con algún juego o actividad que requiere algo de esfuerzo o destreza a la mínima aparece la fustración.

Me viene a la cabeza, con tanta diversión distracción, ¿conseguiremos que le guste estudiar?, o, ¿que sea buena estudiante?
No sabemos que consecuencias tendrá en el futuro de nuestros hijos.

Educar, gestionar emociones, poner límites, pactar, ser justo… es muchísimo más difícil de lo que pensaba, y ahora que pasamos todo el día juntos con esta nueva situación es más difícil. También estamos pasando por unos días muy complicados por temas familiares.

Llegados a este punto en lo que concierne a convivir teletrabajo y niños (única hija en este caso), educar, enseñar, ocio… necesito cambiar algunas cosas en el día a día para tratar de primero no pasarlo mal por exigirme más de la cuenta y tratar de reducir el tiempo de tv aumentando en actividades lúdicas y educativas.

Veremos si lo conseguimos… por lo pronto el poder salir a pasear ayuda bastante.

Covid-19. Desencalada. Día 1

Por fin llegó el día que más esperábamos, el punto de inflexión. Después de más de 40 días confinados en casa, hoy era el primer día que se iba a permitir las salidas a los niños acompañados de un adulto con todas las medidas recomendadas, distancia de seguridad, no ir a parques, mascarillas, solo una hora, dentro de un horario y etc.. etc…

Creo que tenía yo mas ganas de salir que mi hija pues nos ha costado la vida y algún bronca con el tema de la ropa (como siempre) pero por fin íbamos a salir y pensaba disfrutar cada segundo de ese deseado paseo. Parecía como un regalo volver a disfrutar del aire, de los olores del campo y las bonitas vistas de la primavera.

Es una suerte tener este parque tan cerca de casa, es una de las cosas buenas de vivir en un pueblo y no en el centro de una ciudad.
Estaba todo muy bonito y muy verde y la verdad es que apenas nos cruzamos gente.

Como curiosidad, había mascarillas por el suelo, alguna infantil. Imagino que de niños que la llevaban pero la acabaron perdiendo.
Nosotros fuimos sin mascarillas, fuimos con cuidado de no tocar nada, me llevé una botellita de gel y si es curioso que cada vez que mi hija tocaba algo, un coche, una pared… me pedía que le echara. Pese a eso, ha sido un paseo muy precavido.

Ahora vienen días con temperaturas que sobrepasaran los 25º, es una suerte el poder salir cada día a disfrutar un poco los días primaverales.

La semana que viene al parecer puede que ya se pueda también salir a pasear en familia y hacer algo de deporte individualmente lo cual me alegra y me motiva ya que el confinamiento me ha afectado bastante fisicamente no solo por no hacer nada de ejercicio en casa, también por comer y beber más de la cuenta.

Teletrabajando con niños

Los primeros días de teletrabajo con mi hija de 4 años no fueron fáciles. Me trasladé al comedor con tal de poder compartir espacio amplio y de esa forma, por una parte para atenderla y vigilarla y por la otra porque tener más recursos de entretenimiento.

Al principio se entretenía con muchas cosas, hacía fichas, jugaba con la plastelina, jugaba con sus juguetes… pero también veía la tv.
El tiempo de tv fue creciendo cada día y disminuyendo el de jugar.
Empezamos a funcionar con pactos, tv por juegos y fichas del cole pero los niños nos cogen la medida muy rápido y las pantallas enganchan y mucho. A nosotros los adultos también.

Al final te acabas acostumbrando a trabajar y concentrarte con la tv de fondo o escuchando sus juegos. Intento realizar las tareas que requieren más concentración a primera hora, cuando duerme y normalmente alargué la jornada bastante para compensar si había tenido que realizar alguna pausa.

Por desgracia me parece que esto va para largo, de hecho, no creo ya ni que vuelvan al colegio. Nos queda mucho tiempo de compartir teletrabajo juntos y estoy seguro que poco a poco será un poco mejor aunque aún así se den momentos buenos y momentos no tan buenos.

Ojalá pasemos pronto esta mala pesadilla llamada COVID y vuelva todo a la normalidad.