Los primeros días de teletrabajo con mi hija de 4 años no fueron fáciles. Me trasladé al comedor con tal de poder compartir espacio amplio y de esa forma, por una parte para atenderla y vigilarla y por la otra porque tener más recursos de entretenimiento.

Al principio se entretenía con muchas cosas, hacía fichas, jugaba con la plastelina, jugaba con sus juguetes… pero también veía la tv.
El tiempo de tv fue creciendo cada día y disminuyendo el de jugar.
Empezamos a funcionar con pactos, tv por juegos y fichas del cole pero los niños nos cogen la medida muy rápido y las pantallas enganchan y mucho. A nosotros los adultos también.

Al final te acabas acostumbrando a trabajar y concentrarte con la tv de fondo o escuchando sus juegos. Intento realizar las tareas que requieren más concentración a primera hora, cuando duerme y normalmente alargué la jornada bastante para compensar si había tenido que realizar alguna pausa.

Por desgracia me parece que esto va para largo, de hecho, no creo ya ni que vuelvan al colegio. Nos queda mucho tiempo de compartir teletrabajo juntos y estoy seguro que poco a poco será un poco mejor aunque aún así se den momentos buenos y momentos no tan buenos.

Ojalá pasemos pronto esta mala pesadilla llamada COVID y vuelva todo a la normalidad.