Cuando eres informático en una empresa, lo normal es echar muchas horas fuera de la jornada y sobre todo desde casa. Fines de semana, noches y madrugadas. En mi caso por suerte han sido pocas, puntuales, pero me vienen a la cabeza incidencias graves que afectaban a alguno de los sistemas esenciales para el funcionamiento de la empresa y tratar de solucionarlo durante horas desde casa.

Muchos amigos, sobre todo de Madrid, me contaban que sus empresas les permitían trabajar varios días a la semana o al mes desde casa. Pero yo eso lo veía muy lejano en la empresa donde trabajo.

De repente, casi sin darnos cuenta, nos encontramos superados por una pandemia a nivel mundial debido al contagioso virus Covid-19. Se pide a las empresas que cuando exista la posibilidad de teletrabajar, se facilite está opción a los empleados y precisamente donde trabajo la gran mayoría de los puestos se pueden desarrollar desde casa.

Por suerte ya teníamos configurada una VPN con compañeros que se conectaban y el rendimiento era bueno.

Los números de contagios y muertes iban en aumento, la situación cambiaba por momentos así que, se vislumbraba que íbamos a tener que teletrabajar si o si y ya no solo por la propia seguridad de cada uno, también, porque se suspendían las clases y hay que cuidar de nuestros hijos.

La primera semana de la alerta fue dura porque hubo que dedicarse íntegramente a planificar, preparary configurar y todo para que la mayoría de los compañeros pudieran teletrabajar, pero eso lo voy a contar en el siguiente post